Muchas veces me pregunté para que sirven las asociaciones, observe que con el paso del tiempo se terminan institucionalizando, no digo todas. A pesar que hoy me lo sigo cuestionando, cada vez que una mamá me llama para contarme lo que le está pasando, y me permite desahogarme a mí tambien en esas charlas interminables. Me doy cuenta el valor de las redes sociales.
Creo que el camino para no adquirir vicios, es continuar siendo mamás, que intercambían experiencias y que a pesar de la distancia , que en muchos casos no nos conozcamos la voz o el color de nuestra sonrisa, esas palabras tienen una fuerza inexplicable. Somos mamás. Qué lloramos por otros hijos, que nos reimos de otras ocurrencias y que festejamos los triunfos de otros niños que no conocemos . Pero sentimos,y el corazón late con el mismo ritmo.
A pesar que la distancia nos separe, estamos juntas, y siempre dispuestas a prestar la oreja, o regalar un consejo.
Cada vez que una familia empieza a transitar este dificil camino, y uno cuenta su experiencia, trata de aliviar un poco su carga y ese maravilloso intercambio nos enriquece.
Me acuerdo de todas, y en momentos dificiles ellas están conmigo. Y yo estoy con ellas. Guardé muchos consejos, que celosamente trato de transmitir . En esos instantes, cuando en casa suena el teléfono y es una de ellas, o recibo mensajes o chateamos varias horas, sé para que sirven las redes sociales. Mientrás seamos mamás, no importa la enfermedad, la condición social, el país, el idioma, el sentimiento es el mismo. Y nos hermana.
Siempre uno encuentra el lugar o la forma y los tiempos. Chicas a ustedes les dedico estas humildes palabras. Porque saben lo que es estar despiertas varias noches. Porque conocen como yo los pasillos secretos de varios hospitales. Porque rezan a los mismos Santos, o a distintos , pero con la misma pasión. Porque no se como, saben cargar las pilas. A todas chicas un abrazo grande .
